jueves, 12 de marzo de 2015

Marcia Gálvez Camus

INICIO:
Mi primer encuentro con la escultura ocurrió una mañana de otoño del 2009 cuando visité de forma  decidida la Facultad de Arte de la Universidad de Chile. Mi intensión era inscribirme en los cursos de escultura. No fue así, pues al entrar a varios talleres que la secretaria me había sugerido antes de cancelar, en el último taller que me quedaba por visitar donde se encontraban unos seis alumnos de tercer año fui recibida por un señor de aspecto vigoroso, en que una barba larga y blanca definirían sus ojos en una mirada tenaz y fuerte. El lugar era tal como lo imaginaba.
Me gustaría ingresar a su taller, ¿cuándo puedo comenzar?-Ahora mismo- respondió.
Me ubicó frente a una tornetera, sacó de su vestidor una camisa vieja e hizo que buscara greda dentro de un gran tonel. "Tú eres mi protegida".
Matías Vial fue mi iniciador en la escultura, quien introdujo el barro y la piedra en mi Vida.

 El 2012 viajé a Florencia, donde fuí alumna de Alessandro De Luca Bandini y Lorenzo Galligani. Ellos me enseñaron a perfeccionar mi voluntad y constancia en el trabajo con perseverancia.

TRABAJO:
Desde la infancia  me destaqué en el dibujo tanto en el colegio como en las clases de anatomía comparada, cuando estudiaba Medicina Veterinaria, por lo menos eso es lo que me decían los porfesores y compañeros.
Admiro la naturaleza desde que nací, rodeada de animales, flores, insectos,  dibujaba todos los días y pasaba horas en el jardín observando aquellas maravillas. Ahora me pierdo en sus detalles, eso es lo que me hace realizar esculturas figurativas, porque deseo obtener la pureza de sus formas entregando cierto dramatismo.
Al iniciar una composición la veo tan clara en mi mente que no tengo la necesidad de hacer  un boceto.
Cuando realizo un retrato me gusta indagar en la vida de esa persona, especificamente en sus pensamientos. Porque "No basta imitar  la naturaleza física del hombre, se debe buscar más allá, percibir su intelecto, captar su esencia" eso es lo que plasmo en mis obras.

OBRA "FEROX. JUAN YARUR" PARA EL MUSEO MAC'S SICILIA

Juan Yarur Torres.
Coleccionista de Arte. Fundador de becas AMA, donde cada año un artista chileno tiene la oportunidad de participar en una residencia de arte en el extranjero.
 Cuando me encargaron realizar un retrato de algún personaje reconocido en Chile se me vino a la mente la imagen de Juan Yarur. Sus facciones son simplemente desbordantes. La ostentosidad de sus labios, el volumen exagerado se sus formas convierten una pieza excepcional para modelar.
Disfruto del drama, lo exagerado, lo nuevo, las formas fuertes, no convencionales y este personaje era todo eso, toda la magnificencia se encontraba en él y la realicé.
Lo titulé "Ferox".



 








martes, 8 de enero de 2013

La muerte de la Señorita Liston.

Era una mañana fría del mes de junio. Los hombres se preparaban a retirar el malogrado cuerpo de la Señorita Liston retorcido entre las sábanas vomitadas en sangre. La bacinica  revelaba licuadas fecas de la noche anterior y un olor a abandono nauseabundo inundaba la casa.
En sus manos una foto gastada. Los joyeros vacíos, un cuadro robado y un pastel sin acabar.
Así murió la vieja.

lunes, 7 de enero de 2013

Caracol a la Arrabiata

Uno, dos, tres, doce caracoles! había reunido Emilia, de seis años, maravillada ante el descubrimiento bajo el arbusto del jardín. Sin previo aviso una abofetada la alejó de aquel sitio...y nunca más volvió a jugar con caracoles.




Cuaderno

La señora Cavernet, una distinguida dama,tenían un hijo, Ernesto.
Un día, al ver que las hojas del cuaderno de Ernesto se reducían cada día más, decidió enumerar las páginas. Ernesto, un  niño tranquilo que gustaba del dibujo, vió con desgracia como su madre enumeraba , lentamente cada página, marcando bien los números y sin errores.

Y llegó el día en que la Señora Cavernet, entró a la habitación, sedienta por encontrar aquel cuaderno falto de hojas y sentandos en la cama comenzó a contar...  13,21 y 30 son los extirpados sin contar el número borrado sigilosamente para despistar, el cual no tuvo éxito. Antes de saborear su destino, Ernesto limpió sus ojos con sus pequeñas y temblorosas manos.