Era una mañana fría del mes de junio. Los hombres se preparaban a retirar el malogrado cuerpo de la Señorita Liston retorcido entre las sábanas vomitadas en sangre. La bacinica revelaba licuadas fecas de la noche anterior y un olor a abandono nauseabundo inundaba la casa.En sus manos una foto gastada. Los joyeros vacíos, un cuadro robado y un pastel sin acabar.
Así murió la vieja.
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