lunes, 7 de enero de 2013

Cuaderno

La señora Cavernet, una distinguida dama,tenían un hijo, Ernesto.
Un día, al ver que las hojas del cuaderno de Ernesto se reducían cada día más, decidió enumerar las páginas. Ernesto, un  niño tranquilo que gustaba del dibujo, vió con desgracia como su madre enumeraba , lentamente cada página, marcando bien los números y sin errores.

Y llegó el día en que la Señora Cavernet, entró a la habitación, sedienta por encontrar aquel cuaderno falto de hojas y sentandos en la cama comenzó a contar...  13,21 y 30 son los extirpados sin contar el número borrado sigilosamente para despistar, el cual no tuvo éxito. Antes de saborear su destino, Ernesto limpió sus ojos con sus pequeñas y temblorosas manos. 

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